Sáb. Jul 31st, 2021

El apoyo de las administraciones y la existencia de referentes son fundamentales para la plena incorporación de la mujer como conductora de autobús profesional. La profesión de conductora gana terreno en España. De acuerdo a la DGT, la expedición de permisos para conducir autobuses (permiso D) entre las mujeres ha aumentado en un 89,65% en los últimos cinco años.

Uno de los principales retos para el sector del transporte de personas en materia de empleabilidad es hacer atractiva la profesión de conductora para las mujeres. Sobre este desafío se ha debatido en una jornada en el marco de la III Semana de la Mujer organizada por Alsa, con la participación de la EMT de Madrid y la empresa Interbus. Aunque en España, de acuerdo al censo de la DGT, el 27,2% de conductores de autobús son mujeres, con un incremento del 4% en los últimos cinco años, la senda de crecimiento es muy positiva si se tiene en cuenta que la expedición de permisos de conducir autobuses ha aumentado un 89,65%, y este es el principal requisito para acceder a la profesión.

De acuerdo a un estudio de McKinsey sobre el impacto de la covid en distintas profesiones, el transporte es uno de los sectores que menos vulnerabilidad por pérdida de empleo ha sufrido, al ser un servicio esencial. En este sentido, las mujeres conductoras han salido fortalecidas. A esto se refirió Julieta Micheo, directora de Relaciones Institucionales y RSC de la EMT de Madrid en una de las mesas redondas de la jornada de igualdad. “Trabajamos en un sector sólido con proyección profesional estable”, aseguró.

No obstante, las compañías del sector se encuentran ante la dificultad de llegar a la igualdad en sus plantillas porque, aunque ahora hay muchas más, todavía son pocas las mujeres con permiso de conducción de autobús. Paola Fernández, directora de Recursos Humanos del Grupo Interbus, explica que “las mujeres que deciden entrar en esta profesión y obtener la licencia, lo hacen como reconversión, no como una vocación temprana, por lo que cuando entran suelen rondar los 35-40 años”. “Nos encontramos en un mercado con muchas oportunidades, más que mercados laborales feminizados”.

Una de las principales conclusiones de la jornada es que urge un cambio cultural en el que las personas dejen de percibir esta profesión como masculina, como un trabajo pesado y sin posibilidad de conciliación. Si bien los grandes centros urbanos tienen más integradas a las mujeres en el transporte que en la periferia, las medidas de discriminación positiva en algunas empresas o de currículos ciegos en otras son medidas que requieren del apoyo de las administraciones, para fomentar y facilitar el acceso de mujeres a la profesión, empezando por colectivos en situación de desempleo.

En el caso de Alsa, explica Verónica Marco, directora de Gestión de Personas, “atraer talento femenino empieza por dar visibilidad a la profesión de conductora o mecánica; incorporar indicadores que midan la igualdad para tomar medidas más efectivas; realizar campañas de comunicación y sensibilización; la implicación absoluta de la alta dirección y del Comité de Igualdad y Conciliación, como el que tenemos constituido en Alsa”.

Las directivas han coincidido en que hay tres claves que influyen en la incorporación de las mujeres al sector de la movilidad: apoyo de las administraciones públicas compromiso de la Alta Dirección de las empresas; y, sobre todo, que las mujeres tengan referentes dentro de la profesión y puedan verlas desde la etapa más temprana de su formación.

Para concluir la jornada Alsa invitó a tres conductoras a contar su experiencia profesional al volante: Chaxiraxi Jiménez, conductora de servicios turísticos en Alsa; Laura García, agente del Servicio de Atención Móvil al Cliente y Ex conductora de la EMT; e Irene García, conductora Interbus.

Las tres explicaron que su vía de entrada a la profesión fue más circunstancial que vocacional. Tenían otros trabajos y por diversas circunstancias acabaron intentándolo en el sector de la movilidad, como conductoras, y todas concluyen que fue una gran decisión para su vida personal y profesional. Como ha dicho la propia Laura García, “es lo mejor que he hecho en mi vida por mi independencia económica y por la capacidad para conciliar, porque aunque no soy madre tengo otras cargas familiares”.

En concreto, el caso de Chaxiraxi es peculiar, ya que Alsa en Canarias cuenta con paridad absoluta entre el personal de conducción y, en total, un 70% de la plantilla de la empresa de las islas son mujeres. Un caso inédito que ella achaca a que se hace promoción interna en la propia empresa para que las mujeres que ejercen como auxiliares en los autobuses escolares puedan promocionarse y acceder de manera más directa hacia la profesión de conductoras. “Se les da la oportunidad de dar el salto a conductoras y muchas aceptan” afirmaba la conductora canaria, en parte porque las ven trabajar a ellas y como un ejemplo de que pueden dedicarse a ello.

Para Irene, conductora de Interbús, “la relación con los viajeros es muy fácil en los urbanos e interurbanos porque está muy normalizado ver a mujeres conduciendo, pero en largo recorrido choca más a los pasajeros. Sin embargo, eso va cambiando poco a poco. A quienes les pondría un monumento de gratitud es a los compañeros por el trato sin distingo de género”.

Las tres profesionales estuvieron de acuerdo en que para atraer a más mujeres se necesita dar oportunidades de acceso e incluso se ofrecen a que se les consulte y pasen tiempo con ellas para que las interesadas conozcan las ventajas de esta profesión: la seguridad laboral, la posibilidad de explotar un potencial desconocido, el aprender un trabajo cualificado, así como el sentimiento de familia entre conductores sin importar la compañía a la que pertenecen.

Por Mayte Rodríguez López

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *