Sáb. Oct 16th, 2021

Al ser la restricción de la movilidad una de las principales medidas adoptadas para controlar la expansión de la pandemia, el número de viajeros del transporte en autobús cayó a 1.661 millones de usuarios en 2020, frente a los más de 3.115 millones de 2019, lo que supone un descenso del 50,3% de media respecto al año anterior, siendo aún más acusada esta bajada en los meses de marzo a diciembre, con una caída sin precedentes de casi el 60%, la mayor desde que se tienen registros.

Según cifras de CONFEBUS, las empresas de transporte de viajeros por carretera, desde que se inició el estado de alarma (14 de marzo) hasta el 31 de diciembre de 2020, han perdido 4.000 millones de euros, y para el primer semestre de 2021 la previsión de pérdidas asciende a 2.400 millones de euros.

De este modo, la situación a la que se enfrenta el sector es crítica, por lo que, sin el apoyo del Gobierno, no se podrá garantizar la supervivencia de muchas de las empresas. Están en riesgo 30.000 empleos y un tercio de las empresas que conforman el sector.

El transporte en autobús es un sector clave para la economía y la sociedad que, antes de la crisis, facturaba casi 6.000 millones de euros anuales, dando empleo a más de 95.000 personas. Garantiza la movilidad de millones de personas cada día, asegura el acceso a los servicios básicos del estado del bienestar, como la sanidad, la educación o el trabajo, y es un eslabón clave de la cadena y oferta turística -excursiones, congresos, ferias, circuitos, eventos, etc.-, permitiendo la movilidad de los turistas por todo nuestro país.

Por Mayte Rodríguez López

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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