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Madrid es la única ciudad española con un protocolo contra la contaminación

jueves, 28 de enero de 2016

A pesar de que son muchas las que han rebasado en numerosas ocasiones los límites máximos reconocidos por la OMS, solo una ciudad está tomando medidas concretas, y es Madrid. El ayuntamiento inició a finales de 2015 un protocolo anticontaminación limitando la entrada de vehículos en el núcleo urbano, así como la velocidad máxima de los turismos.

Según las últimas estimaciones de la OMS sobre la carga mundial de morbilidad, la contaminación del aire exterior e interior provoca unos siete millones de defunciones prematuras. Esto representa actualmente uno de los mayores riesgos sanitarios mundiales, comparable a los riesgos relacionados con el tabaco, y superado únicamente por los riesgos sanitarios relacionados con la hipertensión y la nutrición.

Los valores fijados en las directrices sobre la calidad del aire establecen para las partículas una media anual de 10 µg/m3 de media anual y de 25 µg/m3 de media en 24 horas para las PM 25 y de 20 µg/m3 de media anual y de 50 µg/m3 de media en 24 horas para las PM10.

En el caso de los dióxidos de nitrógeno, que han sido los que han puesto en jaque a la ciudad de Madrid durante los últimos meses, los valores son 40 µg/m3 de media anual y 200 µg/m3 de media en 1 hora. Tras cuatro décadas de regulación legal, los contaminantes clásicos (partículas NO2 y SO2) siguen afectando a más de dos terceras partes de la población española concentrada en las áreas metropolitanas de Barcelona, A Coruña, Bilbao, Burgos, Cádiz, Castellón, Córdoba, Gijón, Granada, León, Logroño, Málaga, Murcia, Madrid, Las Palmas de Gran Canaria, Palma de Mallorca, Santander, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vigo o Zaragoza, en algunas zonas industriales como la Bahía de Algeciras (Andalucía), Huelva, el Valle de Escombreras (Murcia), Puertollano (Castilla-La Mancha) o la Comarca de Torrelavega (Cantabria), y en el entorno de las grandes centrales termoeléctricas de Asturias, Galicia y León. Estos datos pertenecen al informe anual sobre la calidad del aire en 2014 que realizó Ecologistas en Acción.

Según la organización, un total de 44,7 millones de personas respiraron aire contaminado durante 2014 en el Estado español, el 95% de la población y el 94% del territorio estuvieron expuestos a unos niveles de contaminación que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Además, la ONU estima que en el año 2030 el 70% de la población mundial habite en una ciudad, es decir, un 20% más que en la actualidad. En este contexto, la movilidad ciudadana y la gestión del espacio público constituyen dos retos capitales a los que deben hacer frente las ciudades del siglo XXI.

El principal obstáculo que encuentra la realización correcta y eficaz de estos planes es la resistencia que ofrecen la mayoría de las Administraciones a reconocer que existe un problema de contaminación en sus regiones y a aceptar que las únicas medidas que pueden reducirla implican cambios estructurales en la movilidad (reducción del trá?co). Llama la atención que muchas Administraciones claramente incumplidoras de la ley pongan más énfasis en la solicitud de prórrogas para seguir incumpliendo los límites legales que en poner en marcha medidas que reduzcan la contaminación a límites tolerables.

Carril Bus ha consultado con los ayuntamientos de varias ciudades y solamente Madrid ha reconocido abiertamente los problemas de contaminación. Barcelona deriva el problema medioambiental al área metropolitana, pero ha creado una Mesa contra la Contaminación para atajar un problema que asume a regañadientes.

En ciudades de tamaño medio como A Coruña, San Sebastián o Las Palmas de Gran Canaria niegan que exista ningún problema de contaminación del aire, a pesar del informe de Ecologistas en Acción. En Valencia, en algún momento, el actual alcalde, Gabriel Echávarri, ha mencionado que “en caso de existir algún problema con la contaminación” elaboraría un protocolo, pero nada se ha realizado hasta el momento. Y en Zaragoza, no se han pronunciado al respecto. (Parte del Informe espacial sobre Contaminación y Movilidad de Carril Bus 138, enero-febrero 2016)

Por Mayte Rodríguez López