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ATUC presenta un informe en el que habla de los qué sucedería si no existiese transporte publico

viernes, 23 de septiembre de 2016

Según un análisis de la Asociación de Empresas Gestoras de Transportes Colectivos Urbanos (ATUC) y de la consultora Tool Alfa, elaborado con motivo de la celebración de la Semana de la Movilidad, la desaparición del transporte público implicaría una serie de costes, además del medioambiental. En Madrid, por ejemplo, habría que hacer espacio para 2,5 millones de coches más.

Este coste social tiene también otras aristas. Por ejemplo, sin transporte público, las personas estarían obligadas a tener el carné de conducir para poder trabajar, así como a disponer de un vehículo propio que muchos no podrían permitirse. Esto significaría que cualquier currículum sin carnet de conducir ni coche propio sería descartado inmediatamente. Este problema sería especialmente grave para ancianos o personas con algún tipo de discapacidad, ya que la movilidad por las ciudades dejaría de ser una realidad para muchos colectivos.

Por otra parte, también habría costes derivados de la ocupación de suelo por la necesidad de más plazas de aparcamiento en la ciudad. Las calles de la Almendra Central de Madrid albergan cerca de 170.000 plazas de estacionamiento (año 2013), controladas por el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), además de contar con cerca de 10.000 plazas destinadas a Personas de Movilidad Reducida y más de 8.000 a labores de carga y descarga.

El estudio de ATUC pone de manifiesto que sin un sistema de transporte público, las ciudades españolas estarían abocadas al colapso. No solo social y de espacio físico, sino también económico, ya que las personas que no pudieran acceder al transporte privado para desplazarse a sus centros de trabajo acabarían perdiéndolos, con las nefastas consecuencias que eso tiene para la actividad económica de las ciudades.

Para el secretario general de ATUC, Jesús Herrero, la extinción del transporte público «dibujaría una situación un tanto apocalíptica en las ciudades pues supondría su desaparición tal y como hoy las conocemos. Ahora bien, el reto es conseguir que el transporte público sea más eficiente, intermodal y sostenible. El camino es lograr que se integre el transporte público junto con otras opciones como ir a pie y la bicicleta para lograr así ciudades más amables con el medio ambiente y con sus habitantes; en definitiva, más calidad de vida para todos».

Por Mayte Rodríguez López