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Madrid penalizará el uso de vehículos subiendo las tasas de los aparcamientos

jueves, 20 de octubre de 2016

Es previsible que esta misma semana el equipo de Gobierno de Manuela Carmena apruebe una reforma de las tarifas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) para que los coches más contaminantes paguen una tasa de aparcamiento un 50% más cara que los limpios, cuya tarifa será «bastante más barata».

La iniciativa era explicada por la delegada de Medio Ambiente, Inés Sabanés, en una entrevista con la agencia de noticias Efe. La iniciativa se enmarca en la línea de «incentivar por todas partes» el uso de los vehículos limpios, de la misma manera que en el próximo plan de calidad del aire se endurecerá el acceso a las zonas de prioridad residencial (APR) de los vehículos de reparto de mercancías más contaminantes.

Según la normativa actual, pagan un 10% de suplemento de la tarifa base del SER los coches de gasolina matriculados entre el 1997 y el 2000 y los diésel de entre el 2000 y el 2005, mientras que el recargo asciende a un 20% si se trata de coches de gasolina anteriores al 1997 y diésel de antes del 2000. También hay penalizaciones para los vehículos de transporte de mercancías y autobuses.

En cambio, no pagan por estacionar en el servicio regulado (que ocupa toda la almendra central de Madrid, en el interior del anillo de la M-30) aquellos coches considerados «Cero Emisiones», es decir, los que no sean de combustión interna (eléctricos, de pila de combustible o de emisiones directas nulas) así como los vehículos eléctricos enchufables PHEV y los eléctricos de rango extendido.

«El Ayuntamiento busca ir reduciendo el uso del vehículo privado porque hay otras alternativas, pero también acudir a las tecnologías limpias para que el efecto del uso del coche sobre la contaminación sea menor», explica Inés Sabanés, que llama a hacer un uso racional y a ser posible compartido del coche. En esta línea de reformas, el Consistorio también se comprometerá a renovar su propia flota para que sea limpia y a favorecer hábitos de movilidad no contaminantes entre sus trabajadores, unas medidas que aspiran a que se impulsen también desde las grandes empresas.

Entre esas acciones que a juicio de Inés Sabanés ayudarían a una movilidad más sostenible se encuentra otorgar una mayor flexibilidad en las horas de entrada y salida de los trabajadores para no contribuir a atascos, medidas de fomento del transporte público y el coche compartido así como instalar `aparcabicis` en los edificios municipales.

Además, el Ayuntamiento de Madrid ultima un nuevo plan de calidad del aire con el que aspira a mejorar los niveles de contaminación de la capital, que lleva siete años seguidos incumpliendo los límites de polución establecidos por la Unión Europea.

Por vez primera en la historia de la ciudad, el año pasado se ejecutaron restricciones al tráfico —tanto de velocidad como de aparcamiento— contempladas en el protocolo anticontaminación aprobado en marzo por el Gobierno de Ana Botella.

Por Mayte Rodríguez López