Jue. May 23rd, 2024
  • El borrador del PNIEC para 2030 requiere un incremento de, al menos, un 300% en el uso del transporte público para alcanzar una movilidad sostenible.
  • Tal ambición requiere que la cuantía económica de las partidas asignadas al sector se incremente sustancialmente en los PGE 2024.

La Asociación de Transporte Público Urbano y Metropolitano (ATUC) reclama garantizar la correcta financiación del transporte colectivo en los Presupuestos Generales del Estado 2024 con la finalidad de poder hacer frente a los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030. Y es que el cumplimiento en tiempo y forma de dicho plan requiere incrementar sustancialmente la cuantía económica de las partidas asignadas al transporte público.

En términos generales, el borrador del PNIEC 2023–2030 apuesta por el uso del transporte público para alcanzar la movilidad sostenible. Esto implica, indudablemente, un incremento de la frecuencia del servicio y una ampliación del mismo. “Sin una financiación suficiente, el PNIEC quedaría completamente desdibujado y se convertiría en “papel mojado””, subraya Jesús Herrero, Secretario General de ATUC.

Las medidas recogidas en el PNIEC 2023–2030 contemplan un aumento de, al menos, un 300% del uso del transporte público. En concreto, se busca conseguir que las emisiones totales brutas de GEI pasen de 309,8 MtCO2eq en el año 2019 a 194,6 MtCO2eq en 2030. Esto supone que el sector del transporte, clave para alcanzar la eficiencia energética, debe reducir la intensidad de sus emisiones de GEI en un 16,6%; una cifra que se sitúa por encima del 14,5% exigido por la UE

“La utilización del transporte público tiene un beneficio medioambiental innegable, ya que evita el uso de miles de vehículos altamente contaminantes que se congregan diariamente en los núcleos urbanos y metropolitanos de las ciudades. Para que este siga siendo pieza clave y mientras se aprueba la Ley de Movilidad Sostenibilidad –que recoge el sistema de financiación del transporte público–, resulta necesario aumentar de forma significativa las partidas destinadas al transporte público urbano y metropolitano”, explica Herrero.

Aumento de la frecuencia de servicio

El borrador del Plan pretende reducir el uso del vehículo privado en un 41,3% en los entornos urbanos y en un 1,5% anual en los metropolitanos. Dichas reducciones se plantean a través de un cambio modal y del desarrollo de ciudades inteligentes con la implantación de Zonas de Bajas Emisiones. “El transporte colectivo es la columna vertebral de la movilidad sostenible, digital y limpia de nuestro país. En él recae el éxito de las ZBE y, en consecuencia, la reducción de la contaminación”, apunta el Secretario general.

La Asociación afirma que la gran variable que retarda el necesario cambio modal y la integración de los diferentes modos de transporte es el tiempo de viaje y la frecuencia de paso. Por ello, el sector aboga por que se aumente, de manera proporcional a las pretensiones del PNIEC, la cantidad de servicio y se continue trabajando en la calidad del mismo.

“El actual programa de descuentos ha sido muy positivo. Apoyamos totalmente la continuidad de esta medida, pero los operadores necesitan que, en paralelo, las administraciones públicas implicadas incrementen las dotaciones económicas con el objetivo de promocionar el transporte público mediante la mejora de la infraestructura y la ampliación de la red”, defiende Herrero.

Incorporación de flotas de vehículos eléctricos en el transporte público

En paralelo a las exigencias del PNIEC, el sector del transporte público también se enfrenta a los objetivos que se plantean desde Europa. El Consejo de la Unión Europea está trabajando en una propuesta para actualizar y reformar el Reglamento sobre normas en materia de emisiones de CO2 para vehículos pesados. El objetivo de la propuesta es seguir reduciendo las emisiones de CO2 en el sector del transporte por carretera e introducir nuevos objetivos para 2030, 2035 y 2040. Así, el Consejo ha propuesto la reducción del 45% de las emisiones a partir de 2030 (frente al 30% anterior), del 65% a partir de 2035 y del 90% a partir de 2040. En concreto, para autobuses urbanos, se fija un objetivo de emisiones cero en 2035, al tiempo que fija un objetivo intermedio del 85% para 2030. “Cumplir con las ambiciones de Bruselas en materia de cambio climático acarrea también unos costes muy relevantes para todos los operadores en los próximos años”, comenta Herrero

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *