Vie. Abr 12th, 2024

La investigación muestra, por primera vez, la dimensión de este problema en España y, entre otras implicaciones, señala que los hogares rurales están más expuestos a no cubrir sus necesidades básicas de movilidad.

  • Más del 10% de la población realiza un gasto excesivo en transporte, mientras que medio millón de hogares está en situación de vulnerabilidad severa.

Con motivo de la semana de la pobreza energética, un equipo investigador del Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA) de BC3 ha publicado un estudio pionero que formula una serie de indicadores para cuantificar la pobreza relacionada con el transporte en España. El grupo de investigación formado por Eva Alonso-Epelde, Xaquín García-Muros y Mikel González-Eguino analiza una dimensión poco estudiada de la pobreza energética hasta ahora y que resulta clave para abordar esta problemática, ya que la falta de recursos para cubrir los gastos de movilidad puede limitar necesidades básicas como el acceso a la educación, al trabajo, a la sanidad o a participar de forma plena en la sociedad.

Los resultados revelan que para el 10-14% de la población española el gasto en transporte supone una carga excesiva y para el 2-4% de la población, unos 500 mil hogares, los recursos destinados a la movilidad los sitúan en un contexto de vulnerabilidad severa. Todos los indicadores indican que los hogares rurales son significativamente más sensibles que los urbanos, ya que tienen mayor necesidad de movilidad y encuentran menos alternativas al transporte privado. Además, la clase media y los hogares cuya persona de referencia es un hombre son más vulnerables a este tipo de pobreza, debido a ser los principales consumidores de bienes y servicios de transporte. 

Eva Alonso-Epelde, investigadora de BC3, subraya que estos indicadores son útiles para tener una primera aproximación de cuál es la dimensión de la problemática en España e identificar a los hogares más vulnerables. Aún así, explica que es necesario seguir ampliando esta línea de investigación para reducir las limitaciones de algunos indicadores. “Los indicadores que hemos utilizado no tienen en cuenta la brecha de género que existe en los datos y necesitamos incluirla para brindar resultados que reflejen mejor la realidad de las mujeres con respecto a este fenómeno. En este sentido es crucial desarrollar otras medidas que sean capaces de capturar la ‘pobreza oculta’, es decir, los hogares que infrautilizan o no hacen uso del transporte por no poder pagarlo o porque no se adapta a sus necesidades”, destaca la investigadora. 

Dado que los hogares más vulnerables tienen a su vez más dificultades para beneficiarse de la transición energética, el investigador de BC3 Xaquín García-Muros señala la importancia que tienen los datos analizados para contribuir a que las medidas destinadas a paliar los efectos indeseados de la transición energética alcancen a aquellos colectivos que más lo necesitan. “El fin último de este estudio es poder identificar a los grupos vulnerables para mejorar el diseño de las políticas institucionales que compensen los costes derivados de la transición y faciliten la adopción de tecnologías limpias y baratas, con el fin de asegurar una transición energética que sea socialmente justa. Por ello, es deseable diseñar e implementar medidas que vayan más dirigidas hacia los colectivos vulnerables al transporte y que protejan a las personas más vulnerables que no dispongan de alternativas al vehículo privado en el corto plazo”, subraya el investigador.

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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