La compañía reunió el pasado 7 de julio en Silleda a cerca de 400 personas para celebrar cien años de trayectoria, cuatro generaciones familiares y una historia empresarial que comenzó con un camión Ford T y hoy se ha convertido en una de las referencias del transporte de viajeros en Galicia.
No todas las empresas tienen la oportunidad de celebrar un centenario. Mucho menos en un sector tan exigente y cambiante como el transporte de viajeros por carretera. Autocares Rías Baixas alcanzó ese hito el pasado 7 de julio con un acto celebrado en Silleda, localidad donde nació la empresa en 1926, y que reunió a cerca de 400 asistentes entre trabajadores, clientes, proveedores, representantes institucionales, amigos y familiares.
La celebración sirvió para recordar una trayectoria marcada por la capacidad de adaptación, el esfuerzo de varias generaciones y la apuesta constante por un modelo empresarial que ha sabido combinar tradición e innovación. Un recorrido que comenzó hace cien años en la aldea de Gamil y que hoy sitúa a Autocares Rías Baixas entre las principales empresas de transporte de viajeros de Galicia.
Del transporte agrícola al transporte de viajeros
La historia de la compañía arranca en 1926 cuando Gumersinda Fernández y Marcelino Cuiña adquirieron un camión Ford T para transportar productos agrícolas a las ferias de la comarca de Deza. Aquel vehículo, que inicialmente servía para mover mercancías, pronto encontró una nueva utilidad: transportar personas.
Lo que comenzó como una solución práctica para aprovechar los desplazamientos acabaría sembrando la semilla de un negocio que ha logrado sobrevivir a guerras, crisis económicas, transformaciones sociales y cambios tecnológicos.
Años más tarde, Aurelio Cuiña Fernández, hijo de los fundadores, impulsó la expansión de la actividad con la compra de los primeros autobuses. El transporte discrecional y los servicios vinculados a las ferias constituyeron la base del negocio hasta la adquisición en 1954 de la línea regular Bandeira-Pontevedra, una concesión que continúa operando en la actualidad y que marcó un antes y un después en el desarrollo de la empresa.
La unión de dos grandes sagas del transporte
La historia de Autocares Rías Baixas también está profundamente ligada a la familia Mosquera. Mientras la familia Cuiña desarrollaba su actividad en la comarca de Deza, los hermanos José Benito y Leandro Mosquera iniciaban su propio proyecto empresarial desde Vila de Cruces, primero en el transporte de ganado y posteriormente en el de viajeros.
Durante décadas ambas familias construyeron sus respectivas empresas hasta que, en 2016, sus caminos convergieron definitivamente con la fusión de Empresa Cuiña y Transportes Mosquera, dando lugar a la actual Autocares Rías Baixas.
Hoy la compañía continúa bajo dirección familiar, con la tercera y la cuarta generación implicadas activamente en la gestión y con una filosofía empresarial que mantiene vivos los valores transmitidos por sus fundadores: honradez, cercanía al cliente, trabajo bien hecho y compromiso con las personas.
Una empresa moderna con raíces centenarias
Cien años después de sus inicios, Autocares Rías Baixas presenta unas dimensiones muy alejadas de aquel primer vehículo de carga.
Según los datos de cierre de 2025, la empresa cuenta con 225 trabajadores y otros 43 profesionales vinculados a servicios indirectos en áreas de tráfico, administración y gestión comercial. Su flota está formada por 136 vehículos con una antigüedad media de apenas cuatro años y medio.
A lo largo del pasado ejercicio recorrió más de 4,4 millones de kilómetros y superó los 12,4 millones de euros de facturación.
La compañía opera principalmente en las provincias de Pontevedra y A Coruña, con instalaciones propias en Pontevedra, Santiago de Compostela, Silleda, A Estrada y Vila de Cruces. Su actividad abarca líneas regulares, transporte escolar, servicios discrecionales y turísticos, transporte de trabajadores y universitarios, además de iniciativas como el Tren Turístico de Santiago o su división especializada Viajes Deza.
Adaptarse para seguir creciendo
Uno de los aspectos que mejor explica la supervivencia de la empresa durante un siglo ha sido su capacidad de adaptación.
A lo largo de su historia, Autocares Rías Baixas ha integrado hasta quince pequeñas empresas familiares del sector, en muchos casos debido a la falta de relevo generacional o como consecuencia de oportunidades estratégicas surgidas en diferentes momentos.
La compañía también ha sabido evolucionar junto a las nuevas demandas de movilidad, manteniendo una fuerte conexión con el cliente gracias al contacto directo de la familia con la actividad diaria del transporte.
Esa cercanía ha permitido adaptar servicios, mejorar procesos y responder con rapidez a las necesidades de los usuarios, una característica que sigue siendo una de sus principales señas de identidad.
Renovación tecnológica y apuesta por la seguridad
La innovación ha sido otro de los pilares del crecimiento de la empresa.
Durante los últimos años, Autocares Rías Baixas ha realizado la mayor inversión en renovación de flota de toda su historia, reduciendo la antigüedad media de sus vehículos a menos de cinco años.
Todos los autobuses incorporados cumplen con las normativas medioambientales Euro VI o ECO, mientras que la empresa continúa incorporando nuevas herramientas tecnológicas relacionadas con la gestión operativa, sistemas de ticketing, medios de pago electrónicos e información en tiempo real para los viajeros.
La compañía reconoce que el futuro pasa por avanzar hacia la electrificación, aunque considera imprescindible el apoyo de las administraciones para afrontar las elevadas inversiones que requiere la transición energética en el transporte colectivo por carretera.
Los desafíos del futuro
Pese a la satisfacción que supone alcanzar los cien años, la empresa mira al futuro con realismo.
Entre los principales retos identificados por su dirección destacan las necesidades de inversión para la renovación de flotas, la adaptación a los nuevos modelos de movilidad y, especialmente, la dificultad creciente para incorporar nuevos conductores y cubrir las vacantes generadas por las jubilaciones.
A ello se suman los desafíos derivados de los incrementos de costes y de la evolución de los contratos públicos, un aspecto especialmente relevante en un sector donde buena parte de los servicios están ligados a concesiones de transporte regular y escolar.
Un homenaje a las personas
Más allá de las cifras y de los hitos empresariales, el centenario ha querido poner el foco en las personas.
El acto celebrado en Silleda fue concebido como un reconocimiento a trabajadores, clientes, proveedores, colaboradores, instituciones y familiares que han contribuido al desarrollo de la empresa a lo largo de cuatro generaciones.
Coincidiendo con esta efeméride, la compañía también ha abierto las puertas de su museo histórico en Silleda, donde conserva varios autobuses restaurados que forman parte del patrimonio del transporte gallego y ayudan a preservar la memoria de un sector fundamental para la cohesión social y territorial.
Cien años después de que un Ford T comenzara a recorrer las carreteras de la comarca de Deza, Autocares Rías Baixas mantiene intacta la esencia de aquel proyecto familiar: trabajar con esfuerzo, adaptarse a cada época y seguir colocando a las personas en el centro de su actividad. Una filosofía que les ha permitido llegar hasta aquí y que seguirá guiando su camino hacia el futuro.
Más información en nuestra edición de julio/agosto de CARRILBUS.