El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha puesto en marcha un plan de apoyo económico de hasta dos millones de euros para asegurar la continuidad del servicio de autobús de largo recorrido entre Madrid y Valencia, una de las rutas históricas de la red estatal cuyo deterioro se ha acentuado en los últimos años debido al auge de la alta velocidad ferroviaria.
La medida llega tras activarse el proceso para seleccionar un nuevo operador que asuma la concesión, caducada desde 2013 y actualmente gestionada por el grupo Avanza, que solicitó abandonar el servicio hace tres años por su falta de rentabilidad. La concesión, integrada en el futuro contrato sometido recientemente a información pública por la Dirección General de Transporte por Carretera y Ferrocarril, contemplará una duración máxima de nueve años y un presupuesto base de licitación de 1,66 millones de euros, además de un valor estimado total de 77,6 millones, incluyendo ingresos por billetes y ayudas públicas.
La alta velocidad, factor determinante en la caída de viajeros
El desplome del autobús en esta ruta se explica por el imparable crecimiento del tren de alta velocidad. Desde la inauguración de la línea Madrid–Valencia, el ferrocarril ha multiplicado por seis su volumen de pasajeros —un aumento del 503,5%— arrebatando de forma directa viajeros al autobús. Además, la liberalización ferroviaria desde 2020, con la entrada de nuevos operadores como Ouigo e Iryo, ha impulsado el tráfico hasta los 5,6 millones de pasajeros en 2024, con previsiones de nuevo récord para 2025.
En paralelo, la concesión de autobús VAC-051, que incluye los corredores Madrid–Valencia y Badajoz–Madrid, ha pasado de 1,19 millones de usuarios en 2010 a 672.266 en 2024, lo que supone una caída del 43,3%. Esta pérdida de masa crítica ha sido clave para que Avanza solicitara formalmente el fin de la explotación.
Un contrato anterior que quedó desierto y un modelo en revisión
En 2024, un primer intento de licitar el eje Badajoz–Madrid–Valencia quedó desierto, ya que ninguna empresa mostró interés al reproducirse prácticamente el modelo anterior sin cambios sustanciales. Este precedente reforzó la idea de que el nuevo mapa concesional exigirá mayor respaldo presupuestario para atraer operadores privados.
El actual plan rompe además con la tesis de las grandes compañías de autobús agrupadas en Confebus, defensoras del modelo tradicional de “subvención cruzada”, por el cual las líneas más rentables financian las deficitarias. La irrupción de la alta velocidad ha descompensado este sistema al restar protagonismo al autobús en los trayectos de larga distancia.
Un corredor estratégico que conectará 170 municipios
El anteproyecto forma parte del despliegue del Nuevo Mapa Concesional, que reorganizará 75 servicios estatales, muchos ya caducados. El futuro corredor Madrid–Valencia conectará 170 municipios de nueve provincias, incluyendo Madrid, Valencia, Cuenca, Teruel, Castellón, Guadalajara y Ciudad Real. El diseño incluye 25 rutas, algunas con paradas a demanda, y nuevas conexiones directas como Arganda del Rey–Valencia, Castellón–Teruel, Gandía–Tarancón o Madrid–Sagunto.
Transportes estima una demanda actual cercana a 450.000 viajeros anuales, con previsiones de superar el medio millón en la próxima década si se consolida la oferta, lo que permitiría regresar a niveles previos a 2008.