El sector del transporte terrestre en Baleares ha comenzado a prepararse ante una posible escalada de los precios del combustible, en un contexto marcado por la inestabilidad internacional y la creciente tensión en los mercados energéticos. Las empresas del sector advierten de que un encarecimiento sostenido del gasóleo podría poner en riesgo la viabilidad económica de muchas compañías, especialmente pymes y trabajadores autónomos.

Según han trasladado representantes empresariales, el combustible supone alrededor de un tercio de los costes de explotación del transporte por carretera, por lo que cualquier subida prolongada tiene un impacto directo sobre los márgenes operativos. Desde la Federación Empresarial Balear del Transporte (FEBT) alertan de que el sector opera con márgenes muy ajustados y de que una nueva crisis podría comprometer la supervivencia de numerosas empresas.

Las asociaciones empresariales explican que ya se están analizando posibles reajustes en la operativa diaria para hacer frente a un escenario de precios al alza. No obstante, insisten en la necesidad de que las administraciones activen mecanismos de protección similares a los que se pusieron en marcha en anteriores crisis energéticas, como las bonificaciones al combustible, para amortiguar el impacto económico.

La incertidumbre afecta tanto al transporte discrecional de viajeros como al transporte de mercancías. En el primer caso, muchas empresas trabajan con servicios contratados con antelación, lo que dificulta repercutir el aumento del coste del combustible en el precio final. En el transporte de mercancías, aunque existen cláusulas de revisión de precios ligadas al combustible, estas suelen aplicarse únicamente en grandes contratos, dejando en una situación más vulnerable a autónomos y pequeñas empresas.

Desde el sector también se advierte de un doble encarecimiento, ya que al aumento del precio del combustible se suma la subida de los costes del transporte marítimo, un factor especialmente relevante en un territorio insular como Baleares. A ello se añade el previsible incremento del precio de los recambios y otros suministros necesarios para la actividad diaria.

Las organizaciones empresariales subrayan que el impacto de una crisis del combustible no se limitaría únicamente al transporte, sino que tendría efectos transversales sobre el conjunto de la economía balear, con el consumidor final como último eslabón de la cadena.

Ante este escenario, el sector reclama anticipación y coordinación institucional para evitar que una nueva crisis energética se traduzca en cierres empresariales, pérdida de empleo y un encarecimiento generalizado de bienes y servicios en las islas.

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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