Madrid, 23 de marzo de 2026. La entrada en vigor de la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible marcará este año un antes y un después en la forma en que las compañías españolas gestionan la movilidad de sus trabajadores y sus flotas corporativas. La normativa exige que todas las empresas con más de 200 empleados por centro de trabajo, o más de 100 por turno, pongan en marcha un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST), una obligación que conllevará importantes cambios operativos y estratégicos.
La correduría de seguros Jhasa alerta de que el incumplimiento de esta medida podría acarrear sanciones administrativas y económicas, y advierte de que su adecuada implantación implica una revisión profunda de las políticas de movilidad corporativa. “2026 no es solo un año de adaptación normativa, sino un punto de inflexión en la forma en que las empresas gestionan su movilidad”, afirma Clara Boyano, directora de Flotas en la compañía. Según destaca, la tecnología, la analítica y la inteligencia artificial serán decisivas para avanzar hacia una movilidad más eficiente y con menor riesgo.
Impacto directo en la gestión de flotas
La obligatoriedad del PMST repercutirá especialmente en el ámbito de las flotas corporativas, que deberán modernizar sus sistemas de control, prevención y seguimiento. Entre las medidas clave se encuentran herramientas de monitorización del estado del vehículo, análisis en tiempo real, control de la conducción y seguimiento de la siniestralidad. Todo ello permitirá optimizar el mantenimiento, reducir incidencias y mejorar la eficiencia operativa.
El proceso de adaptación exige además que las empresas realicen un diagnóstico inicial de la movilidad de sus empleados, establezcan medidas correctoras, definan indicadores de seguimiento y lleven a cabo una evaluación bianual de los resultados de los planes implantados.
Digitalización, ciberseguridad y electrificación: las tres grandes tendencias
Según Jhasa, la transformación derivada del nuevo marco normativo estará marcada por tres ejes fundamentales:
- La digitalización de la gestión de flotas.
- El refuerzo de la ciberseguridad en vehículos conectados.
- Un incremento del uso de vehículos eléctricos en las compañías.
La firma recuerda que mantiene acuerdos con proveedores especializados que permiten mejorar el seguimiento operativo de las flotas y optimizar los mantenimientos mediante reportes en tiempo real. Esto no solo reduce averías y asistencias, sino que mejora la capacidad de anticipación ante posibles riesgos.
Una oportunidad para modernizar el modelo de movilidad
Más allá de la obligación legal, Jhasa considera que la normativa representa una oportunidad para modernizar el modelo de movilidad corporativa, impulsar la sostenibilidad y reforzar la eficiencia y la seguridad de las empresas. “La tecnología y los nuevos modelos de movilidad permitirán a las compañías reducir riesgos y avanzar hacia un modelo más responsable y competitivo”, subrayan desde la correduría.