Directivas de EMT Madrid, Solaris, Grupo Rubiocar y Autocares Víctor Bayo protagonizaron en FIAA 2026 una jornada organizada por CARRILBUS y FIAA donde analizan los grandes desafíos del sector: digitalización, sostenibilidad, talento, financiación y transformación empresarial.

La sesión, organizada por CARRILBUS y FIAA y conducida por Ana Gómez, CEO de Impulso Mobility by PONS, arrancó con una reflexión que marcó el tono de todo el encuentro. El objetivo no era hablar únicamente de mujeres que ocupan puestos de responsabilidad, sino analizar cómo está evolucionando el transporte de viajeros y qué tipo de liderazgo será necesario para afrontar los profundos cambios que se avecinan.
A lo largo del debate, Ana Gómez fue planteando cuestiones clave sobre tecnología, sostenibilidad, digitalización, rentabilidad, experiencia de cliente y gestión del talento, consiguiendo que las participantes ofrecieran una visión sincera y complementaria sobre los desafíos que afronta el sector.
El liderazgo femenino fue el punto de partida, pero no el eje central. La jornada organizada por CARRILBUS y FIAA en el marco de FIAA 2026 reunió a cinco directivas de referencia para debatir sobre el presente y el futuro del transporte público de viajeros. El resultado fue una conversación sincera y de gran valor para operadores, fabricantes y gestores de movilidad, en la que se abordaron cuestiones tan relevantes como la inteligencia artificial, la electrificación de las flotas, la rentabilidad empresarial, la captación de talento y la necesidad de una colaboración más estrecha entre administraciones e industria.
Mucho más que una mesa sobre mujeres directivas
La moderadora, Ana Gómez, abrió el encuentro lanzando una reflexión significativa: el verdadero objetivo no era hablar únicamente de mujeres en puestos de dirección, sino analizar cómo está evolucionando el transporte de viajeros y qué papel debe jugar el liderazgo en esa transformación.
La mesa reunió a Julieta de Micheo, directora de Estrategia, Relaciones Institucionales y Coordinación Corporativa de EMT Madrid; Ágatha Standa, CEO de Solaris Bus & Coach; Ana María Valladolid Lucas, gerente de Grupo Rubiocar; y Yolanda Bayo, administradora única y directora general de Autocares Víctor Bayo.
Cuatro trayectorias profesionales muy diferentes, pero con un mensaje común: el liderazgo se forja en los momentos de crisis e incertidumbre.
Las crisis como escuela de liderazgo
Uno de los aspectos más interesantes de la jornada fue comprobar cómo todas las participantes identificaron momentos críticos como el verdadero origen de su estilo de dirección.
Julieta de Micheo destacó el impacto de incorporarse a EMT Madrid en plena pandemia, una etapa marcada por la necesidad de tomar decisiones rápidas sin disponer de toda la información. Para ella, liderar significa precisamente eso: avanzar cuando todavía no existen certezas.
Ágatha Standa puso el foco en la curiosidad, la resiliencia y la ambición como motores de crecimiento. Su trayectoria internacional, desarrollada en varios continentes antes de asumir la dirección de Solaris, le ha enseñado a afrontar cada nuevo reto con una pregunta sencilla pero poderosa: “¿por qué no?”.
Por su parte, Ana María Valladolid recordó cómo la crisis económica de 2008 obligó a Rubiocar a tomar decisiones complejas, incluyendo procesos de integración empresarial que acabaron convirtiéndose en la base de su crecimiento posterior.
Yolanda Bayo reivindicó el valor de conocer la empresa desde todos sus niveles. Tras una década conduciendo autobuses antes de asumir la dirección, defendió que comprender las preocupaciones reales de los trabajadores permite construir equipos más comprometidos y eficaces.
El transporte del futuro será tecnológico, pero seguirá siendo humano
La conversación giró después hacia una cuestión clave para todo el sector: cómo será el transporte de viajeros dentro de diez años.
Las respuestas fueron diversas, pero convergieron en una misma idea: la tecnología será fundamental, aunque el factor humano seguirá siendo insustituible.
Ana María Valladolid diferenció claramente entre las necesidades del transporte regular y del discrecional. Mientras el pasajero urbano demanda información en tiempo real, sistemas avanzados de pago y conectividad, en los servicios discrecionales sigue teniendo un enorme valor la atención personal y la experiencia ofrecida por el conductor.
Desde la perspectiva industrial, Ágatha Standa explicó que la movilidad sostenible ya no es una aspiración futura, sino una realidad consolidada. Sin embargo, considera que el debate ha evolucionado. Hoy los operadores ya no preguntan únicamente por autobuses eléctricos o de hidrógeno, sino por eficiencia energética, autonomía, costes de explotación, ciberseguridad, conectividad e inteligencia artificial.
“Ya no basta con tener un autobús eléctrico; hay que demostrar que el modelo es eficiente y rentable para el operador”, vino a resumir la directiva de Solaris.
La gran preocupación: quién paga la transformación
Si hubo un momento especialmente intenso durante la jornada fue cuando se abordó el impacto económico de la transición tecnológica.
Yolanda Bayo aportó la visión de centenares de pequeñas y medianas empresas de transporte discrecional que afrontan crecientes exigencias regulatorias mientras operan con márgenes cada vez más ajustados.
La empresaria reclamó una mayor conexión entre quienes diseñan las normativas y la realidad diaria de los operadores, especialmente en aspectos como la electrificación, la renovación de flotas o la obligatoriedad de nuevas tecnologías.
Su intervención puso sobre la mesa una preocupación compartida por muchos empresarios del sector: la transformación es necesaria, pero debe ser viable económica y operativamente para todas las empresas, no solo para los grandes operadores urbanos.
Sin ecosistema no habrá movilidad sostenible
La respuesta a estas inquietudes llegó desde varios frentes.
Julieta de Micheo defendió que el éxito de la movilidad sostenible requiere una actuación coordinada entre administraciones, operadores, fabricantes y organismos financiadores.
La responsable de EMT Madrid recordó que proyectos como los vehículos autónomos, la movilidad bajo demanda o las nuevas infraestructuras energéticas solo podrán implantarse si todos los actores avanzan en la misma dirección.
Ágatha Standa reforzó esta idea insistiendo en que la transición energética no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del autobús. La infraestructura de recarga, la disponibilidad energética, los marcos regulatorios y la financiación forman parte del mismo desafío.
En otras palabras, el futuro de la movilidad dependerá tanto del ecosistema como de la tecnología.
El transporte como herramienta contra la despoblación
Otro de los mensajes que resonó con fuerza durante la jornada fue el papel social del autobús.
Ana María Valladolid, responsable de Rubiocar, recordó que la movilidad resulta esencial tanto en las grandes ciudades como en los entornos rurales. En zonas afectadas por la despoblación, el transporte público desempeña una función estratégica para garantizar el acceso al empleo, los servicios públicos y la cohesión territorial.
Una reflexión especialmente relevante en un momento en el que la sostenibilidad no solo se mide por emisiones, sino también por la capacidad del transporte para vertebrar el territorio y garantizar la igualdad de oportunidades.
Liderar el cambio en lugar de reaccionar a él
En la última parte del encuentro, las participantes compartieron qué legado les gustaría dejar en el sector.
Las respuestas reflejaron visiones distintas, pero complementarias.
Yolanda Bayo aspira a demostrar que una empresa discrecional de tamaño medio puede ser plenamente digital, incorporar inteligencia artificial y competir con éxito desde el medio rural.
Ana María Valladolid puso el foco en la contribución social del transporte, reivindicando el papel de las empresas que cada día conectan personas, territorios y oportunidades.
Ágatha Standa destacó la importancia de mantener el liderazgo industrial europeo y continuar impulsando la transformación sostenible de la movilidad.
Por su parte, Julieta de Micheo planteó probablemente una de las reflexiones más inspiradoras de la jornada: el objetivo de los líderes no debería ser adaptarse al futuro, sino participar activamente en su construcción.
Conclusión: una transformación que exige unidad
La jornada de liderazgo femenino organizada por CARRILBUS y FIAA dejó una enseñanza especialmente relevante para empresarios, operadores y gestores del transporte.
La transformación del sector no dependerá únicamente de la electrificación, de la inteligencia artificial o de nuevas normativas. Dependerá de la capacidad de fabricantes, operadores, administraciones y profesionales para avanzar de forma coordinada, compartiendo objetivos y comprendiendo las necesidades de todos los actores de la cadena de valor.
La labor de moderación de Ana Gómez (Impulso Mobility by PONS) permitió además identificar un mensaje transversal compartido por todas las participantes: el futuro del transporte de viajeros no dependerá exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad de los distintos actores del ecosistema para colaborar, innovar y liderar el cambio de forma coordinada.













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