Global Mobility Call y FIAA impulsan cuatro proyectos piloto para mejorar el servicio, acelerar la descarbonización y reforzar la confianza en el transporte público
El autobús se consolida como una pieza clave en la construcción de una movilidad más conectada, accesible y sostenible. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada organizada por Global Mobility Call en el marco de FIAA 2026, celebrada en IFEMA Madrid, donde administraciones públicas, operadores, fabricantes, empresas energéticas y tecnológicas coincidieron en la necesidad de abordar el futuro del transporte colectivo desde una perspectiva integral.
Durante cuatro horas de debate, los participantes analizaron cómo debe evolucionar el autobús para responder a las nuevas demandas de movilidad. El consenso fue claro: el sector no puede centrarse únicamente en la transformación del vehículo, sino que debe avanzar de forma coordinada en aspectos como la infraestructura, la energía, los datos, la operación y la experiencia de usuario.
La sesión puso de manifiesto que el autobús desempeña un papel estratégico en la vertebración territorial, facilitando el acceso a servicios esenciales como el empleo, la educación o la sanidad, al tiempo que contribuye a reducir las emisiones y a ofrecer una alternativa real al uso del vehículo privado.
Cuatro retos para aumentar el atractivo del autobús
Los expertos identificaron cuatro grandes áreas de actuación para reforzar la competitividad del transporte público por carretera. La primera se centra en mejorar la cobertura territorial sin sacrificar frecuencias, integrando diferentes modos de transporte e impulsando soluciones a demanda en zonas de menor densidad. La segunda aborda la descarbonización como un ecosistema completo que engloba vehículos, infraestructura de recarga, red eléctrica, financiación y operación.
El tercer desafío está relacionado con el aprovechamiento de los datos y la inteligencia artificial para anticipar la demanda, optimizar flotas y mejorar la eficiencia operativa. Finalmente, los participantes subrayaron la necesidad de fortalecer la confianza de los usuarios mediante mayores niveles de seguridad, accesibilidad, información en tiempo real y facilidad de uso.
Del debate a la acción
Una de las conclusiones más relevantes del encuentro fue la voluntad de trasladar las reflexiones a iniciativas concretas. Los grupos de trabajo plantearon el desarrollo de cuatro proyectos piloto: una ruta con paradas inteligentes y transporte a demanda en territorios con dificultades de acceso; la electrificación integral de una operación de transporte; la creación de un gemelo digital capaz de integrar y normalizar los datos generados por el autobús; y la utilización de vehículos conectados para detectar puntos de riesgo y mejorar posteriormente la infraestructura urbana.
Además, los participantes reclamaron una mayor coordinación entre administraciones, la reducción de barreras técnicas y regulatorias y el fortalecimiento de la colaboración público-privada para acelerar la implantación de estas soluciones.
Un mensaje claro para el sector
La cita celebrada en FIAA dejó un mensaje contundente para todos los actores de la movilidad: la electrificación debe abordarse desde una perspectiva sistémica, la prioridad del autobús sigue siendo esencial para mejorar su competitividad y la inteligencia artificial debe pasar de la fase experimental a una herramienta operativa capaz de generar valor real. Asimismo, se destacó la importancia de la interoperabilidad, la ciberseguridad y el aprovechamiento del autobús conectado como fuente de información para mejorar la seguridad vial y la planificación urbana.
De este modo, el encuentro promovido por Global Mobility Call reafirmó el papel del autobús como columna vertebral de una movilidad sostenible, situándolo en el centro de la transformación que afrontan las ciudades y los territorios en los próximos años.



















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