Madrid, 6 de mayo de 2026. FlixBus ha comunicado la puesta en marcha de su primer servicio de cabotaje en Hungría, mediante la comercialización de trayectos domésticos dentro de una línea internacional ya existente. El movimiento se interpreta en el sector como un caso práctico de utilización del marco comunitario de acceso al mercado internacional del autocar, regulado por el Reglamento (CE) 1073/2009.
Según la compañía, el servicio conecta Budapest Keleti con el Aeropuerto Internacional Budapest Liszt Ferenc como tramo interno de la ruta internacional hacia Gdańsk, con salidas y precios comunicados por el operador.
Optimización de capacidad y refuerzo de nodos intermodales
En términos operativos, el cabotaje en líneas internacionales permite monetizar plazas en tramos con demanda local y mejorar el aprovechamiento de rutas que ya circulan, sin necesariamente desplegar una red doméstica completa desde cero. FlixBus defiende que esta fórmula puede elevar la eficiencia y reforzar la conectividad a infraestructuras críticas como aeropuertos.
“Hungría demuestra que el cabotaje no supone un riesgo para los sistemas nacionales de transporte, sino una oportunidad para mejorarlos”, afirma Pablo Pastega, vicepresidente de FlixBus para Iberia y Sudamérica, en el comunicado.
«Efecto en el mercado»
La compañía FlixBus acompaña el anuncio con referencias a otros mercados donde, según su propia información, la apertura a competencia se ha correlacionado con incrementos de demanda y oferta. Sin embargo, esos datos proceden del propio operador y, en ausencia de indicadores comparables de sistema (demanda total, elasticidades, sustitución modal y efecto sobre incumbentes), no permiten por sí solos concluir causalidad entre liberalización y “crecimiento del mercado”.
Además, el impacto del autocar de larga distancia depende del reparto modal de cada país: Eurostat recoge diferencias significativas en la cuota de autocares/autobuses entre Estados miembros; en 2017, Hungría figura entre los países con mayor peso del autocar/autobús en el transporte interior de pasajeros, lo que puede favorecer que iniciativas de este tipo escalen con mayor rapidez que en mercados con ferrocarril más dominante.
España: debate entre marco comunitario, concesiones y cohesión territorial
En España, el cabotaje vinculado a rutas internacionales permanece como un asunto controvertido por su interacción con el modelo concesional. La discusión se intensificó tras publicaciones que apuntaban a que la Comisión Europea había instado a España a permitir que rutas internacionales transporten pasajeros entre ciudades españolas en determinados supuestos, al considerar insuficiente una prohibición general no motivada caso por caso.
En el plano regulatorio-económico, la CNMC ha recomendado introducir competencia en rutas interurbanas de media y larga distancia (por ejemplo, en trayectos superiores a 100 km), alegando potenciales beneficios para usuarios en precio, frecuencias y conectividad, según su nota pública y su estudio sectorial.
La CNMC sostiene que en países donde se ha liberalizado el segmento se han observado mejoras para los viajeros (precio, conectividad y calidad), y plantea revisar el diseño concesional español; son recomendaciones no vinculantes.
Implicaciones para operadores: competencia, cooperación y gestión de riesgos
El caso húngaro también ilustra un modelo de cadena de valor en el que la plataforma comercial y tecnológica se centraliza y la operación diaria se apoya en socios locales, según describe la compañía. Para empresas del sector, el debate no se limita a “abrir o cerrar”, sino a cómo se repartirían riesgos comerciales, obligaciones de servicio y equilibrio económico de las redes existentes ante la entrada de tráficos parciales en corredores ya concesionados.