Madrid. El sector español del autobús afronta una de las mayores transformaciones de su historia. El nuevo Observatorio para la Descarbonización del Transporte 2026, elaborado por GASNAM con el apoyo de PwC, concluye que los objetivos de reducción de emisiones fijados por la normativa europea son alcanzables, pero exigirán acelerar la renovación de flotas, desplegar nuevas infraestructuras energéticas y apostar por un modelo multitecnológico.

El informe descarta la existencia de una solución única para descarbonizar el transporte por carretera. En el caso específico de los autobuses, identifica al biometano, los biocarburantes avanzados y la electrificación como las alternativas más viables durante esta década.

Según el análisis, los autobuses urbanos seguirán avanzando hacia la electrificación, impulsados tanto por las políticas públicas como por las exigencias medioambientales de las administraciones municipales. La previsibilidad de las rutas y la posibilidad de organizar la recarga en cocheras favorecen esta tecnología en los servicios urbanos.

Sin embargo, el escenario es diferente para los servicios interurbanos. GASNAM considera que el biometano, en forma de bioGNC y bioGNL, cuenta con una posición especialmente favorable para este segmento gracias a su competitividad económica y a su capacidad para ofrecer autonomías elevadas sin las limitaciones que todavía presenta la infraestructura de recarga eléctrica en largas distancias.

El biometano gana protagonismo

El estudio destaca que los gases renovables tendrán un papel estratégico en la movilidad profesional. El biometano permite aprovechar vehículos e infraestructuras ya existentes, además de apoyarse en el potencial de producción nacional vinculado a residuos agrícolas, ganaderos e industriales.

Para los operadores de autobús, esta alternativa ofrece una ventaja adicional: combina reducción de emisiones con un coste total de propiedad competitivo, un factor clave en un momento de fuerte presión sobre los costes operativos.

El informe señala que el desarrollo del biometano podría generar beneficios adicionales para la economía rural y para la gestión de residuos, reforzando su atractivo como tecnología de transición hacia un transporte de bajas emisiones.

Más exigencias regulatorias

La descarbonización del transporte terrestre estará marcada por la transposición de la Directiva europea RED III. En España, la normativa plantea un objetivo de reducción de emisiones del 17,6% para 2030 y del 30% para 2040 en el transporte por carretera.

Además, se exigirán cuotas crecientes de combustibles renovables, lo que obligará a incrementar el consumo de biocarburantes avanzados, biometano e hidrógeno renovable.

En este contexto, el informe advierte de que el cumplimiento normativo dependerá de la rapidez con la que se desarrollen las infraestructuras energéticas y de la capacidad de los operadores para renovar sus flotas.

Una oportunidad para las empresas

Más allá del reto ambiental, GASNAM subraya que la transición energética puede convertirse en una oportunidad industrial para España. La combinación de potencial renovable, infraestructura gasista y posición logística sitúa al país en una posición favorable para liderar la producción de combustibles renovables en Europa.

Para las empresas de autobuses, el mensaje es claro: las decisiones de inversión que se adopten entre 2025 y 2030 serán determinantes para la competitividad futura del sector. La electrificación seguirá creciendo en entornos urbanos, pero el biometano y los combustibles renovables aparecen como herramientas imprescindibles para lograr una descarbonización realista y económicamente viable de los servicios interurbanos y de larga distancia.

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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