Expertos reunidos en una jornada de ATUC alertan de que el crecimiento de usuarios exige inversiones millonarias y un nuevo modelo estable de financiación

El transporte público en España atraviesa un momento decisivo. El aumento sostenido de la demanda, impulsado por políticas de sostenibilidad y cambios en los hábitos de movilidad, está tensionando los sistemas existentes y poniendo sobre la mesa una cuestión clave: cómo financiar su crecimiento. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa de debate celebrada hoy en el marco de una jornada de ATUC sobre la futura Ley de Movilidad Sostenible.

Durante el encuentro, responsables técnicos y gestores de movilidad coincidieron en que el sistema se enfrenta a lo que algunos calificaron como una “paradoja del éxito”: cuantos más viajeros atrae, mayor presión ejerce sobre infraestructuras, flotas y presupuestos.

Crecimiento de la demanda sin capacidad suficiente

Uno de los ejemplos más claros es el caso de Madrid. Allí, según se expuso en el debate, la red de autobuses vive una situación de saturación derivada de récords históricos de usuarios, mientras que la flota apenas ha crecido en los últimos años. La falta de centros de operaciones y de infraestructuras de recarga eléctrica limita la expansión del servicio, en un contexto de fuerte crecimiento demográfico.

Los expertos advirtieron de que, sin inversiones significativas en infraestructuras y vehículos, el sistema podría llegar a colapsar. La mejora de servicios ferroviarios, como Cercanías, también se señaló como clave para equilibrar los flujos en las áreas metropolitanas.

El cambio de hábitos consolida la movilidad sostenible

En paralelo, otras ciudades reflejan tendencias similares. En Valladolid, el transporte público ya ha superado los niveles previos a la pandemia, con crecimientos anuales destacados y una apuesta clara por una flota de bajas emisiones. Además, el impulso de la bicicleta y los desplazamientos a pie está cambiando el reparto modal, hasta el punto de que caminar representa más de la mitad de los viajes diarios en la ciudad.

Fuenlabrada, por su parte, ha avanzado en el modelo de “ciudad de proximidad”, reduciendo la dependencia del vehículo privado y promoviendo un acceso rápido a los servicios esenciales. La diversificación de horarios y la aparición del transporte a la demanda reflejan una movilidad cada vez más flexible.

Tecnología y calidad del servicio, claves para atraer usuarios

Más allá del precio, los ponentes coincidieron en que la digitalización será determinante para atraer nuevos usuarios. Aplicaciones en tiempo real, información en paradas y mayor fiabilidad en los horarios se perfilan como factores decisivos, especialmente entre las nuevas generaciones.

Aunque las bonificaciones tarifarias han tenido impacto, se apuntó a que su efecto es limitado si no se acompaña de mejoras estructurales en el servicio. La velocidad comercial de los autobuses, la integración modal y la calidad del viaje son aspectos que influyen directamente en la elección del transporte público.

Un déficit estructural de financiación

El debate puso especial énfasis en el modelo financiero del sistema. Actualmente, la tarifa solo cubre una parte del coste operativo —en torno al 40-45%—, mientras que el resto recae principalmente en administraciones locales y autonómicas.

De cara a 2030, se estima que el coste operativo del transporte urbano en España podría aumentar significativamente debido al crecimiento de la demanda, la electrificación de las flotas y la necesidad de nuevas infraestructuras.

Sin embargo, los expertos alertaron de que existe un “agujero” en la financiación de inversiones (CapEx), especialmente en proyectos como centros de operaciones, cuya construcción puede superar los 400 millones de euros en grandes ciudades.

La Ley de Movilidad, una oportunidad… con incertidumbres

La futura Ley de Movilidad Sostenible se percibe como una oportunidad para dotar de mayor previsibilidad al sistema, aunque persisten dudas sobre su desarrollo y financiación efectiva. Iniciativas como la creación de fondos específicos son valoradas positivamente, pero su impacto dependerá de la dotación presupuestaria.

Los participantes defendieron un modelo de responsabilidad compartida entre usuarios, ayuntamientos, comunidades autónomas y el Estado, reclamando una mayor implicación de este último.

Mirando al futuro: menos coche y más transporte colectivo

A medio plazo, el objetivo pasa por consolidar un cambio en el reparto modal hacia formas de transporte más sostenibles. Aunque se considera ambicioso, algunos expertos plantearon alcanzar en la próxima década un 85% de desplazamientos en transporte público y movilidad activa.

En el horizonte, se dibuja un sistema más amplio, digitalizado y descarbonizado, con nuevas formas de movilidad como los servicios autónomos. Pero para llegar a ese escenario, todos los ponentes coincidieron en lo mismo: será imprescindible asegurar una financiación estable y suficiente que acompañe el crecimiento de la demanda.

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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