Las asociaciones ANETRA y FENADISMER han lanzado una dura advertencia al conjunto de empresarios del transporte de viajeros por carretera ante el proyecto de Renfe de crear una filial de autobuses a través de una licitación actualmente suspendida de forma cautelar por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales.

Según ambas organizaciones, el modelo planteado por la operadora pública ferroviaria no solo no cuenta con el respaldo del sector, sino que supone un riesgo directo para la estructura empresarial del transporte en autobús, al favorecer únicamente a un número muy reducido de grandes operadores y dejar fuera a más del 99% de las empresas, en su mayoría pymes y compañías locales.

Renfe ha intentado justificar su iniciativa alegando una supuesta aceptación mayoritaria del mercado, basándose en que nueve empresas han concurrido a la primera fase del procedimiento. Sin embargo, ANETRA y FENADISMER subrayan que esa cifra representa apenas el 0,3% de las más de 2.700 empresas que operan en el transporte de viajeros por carretera en España, lo que, lejos de evidenciar apoyo, demuestra el carácter excluyente del diseño de la licitación.

Un concurso diseñado para grandes grupos

Desde la óptica empresarial, el principal problema radica en la configuración del concurso: un único contrato de ámbito nacional, sin división en lotes, con una duración muy prolongada y exigencias económicas y operativas de gran envergadura. Este planteamiento eleva artificialmente el tamaño del contrato y establece barreras de entrada que impiden competir directamente a la inmensa mayoría de empresas del sector, pese a que muchas de ellas ya prestan servicios para Renfe en distintos territorios.

Las asociaciones recuerdan que el sector del autobús se caracteriza por una alta capilaridad territorial, donde las pymes y operadores locales desempeñan un papel esencial en la prestación del servicio, el empleo y la cohesión territorial. Un modelo centralizado y concentrado, advierten, rompe ese equilibrio.

La subcontratación no es una solución

ANETRA y FENADISMER también rechazan el argumento de Renfe de que las pequeñas empresas podrían participar mediante la subcontratación. Para los representantes empresariales, esta vía no sustituye el derecho a competir de forma directa, sino que relega a las compañías del sector a una posición subordinada frente a un operador principal con un poder de negociación muy superior.

Desde el punto de vista empresarial, este esquema supone pérdida de autonomía, presión sobre márgenes y dependencia estructural, consolidando una jerarquía que beneficia a unos pocos grandes grupos en detrimento del tejido empresarial existente.

Un precedente preocupante para el sector

Más allá del contrato concreto, las asociaciones alertan de que el proyecto lanza un mensaje muy inquietante para los empresarios del autobús: que una empresa pública pueda impulsar procesos de concentración que debilitan a las pymes y favorecen a un número muy limitado de operadores.

“La modernización del sector no puede confundirse con la concentración del mercado”, señalan, advirtiendo de que este tipo de iniciativas castiga a las empresas locales, reduce la pluralidad empresarial y tensiona aún más un mercado ya muy competitivo.

Suspensión cautelar y exigencia de rectificación

La suspensión cautelar de la licitación, acordada tras los recursos presentados por ANETRA y FENADISMER, demuestra —según ambas entidades— que no se trata de una disputa corporativa, sino de un problema de legalidad, competencia y estructura de mercado.

Por ello, las asociaciones instan a Renfe a rectificar el diseño del concurso y apostar por un modelo verdaderamente abierto, diversificado y proporcional, que permita la participación real del conjunto de empresas del transporte de viajeros por carretera.

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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