Bruselas. La Unión Europea consolida su posición como referente mundial en acción climática gracias a un modelo de gobernanza multinivel que integra a instituciones europeas, gobiernos nacionales, regiones y ciudades en la elaboración e implementación de políticas para acelerar la transición ecológica.

Un nuevo informe —realizado por Ricardo Martínez, investigador sénior del CIDOB, para C40 Cities y el Global Covenant of Mayors (GCoM)— detalla cómo este sistema se ha convertido en una pieza clave para avanzar hacia los objetivos climáticos europeos y servir de inspiración internacional, especialmente para los países que participan en la Coalición CHAMP.

La gobernanza europea como motor de ambición climática

Europa, el continente que más rápido se calienta —al doble de la media global—, ha construido en las últimas décadas uno de los marcos regulatorios más avanzados del mundo para combatir el cambio climático. Iniciativas como el European Green Deal, la Ley del Clima, el paquete Fit for 55, o el nuevo objetivo de reducción del 90% de emisiones para 2040 consolidan un enfoque robusto basado en cooperación institucional y responsabilidad compartida.

El informe destaca el papel del Reglamento de Gobernanza de la Unión de la Energía y la Acción Climática, que obliga a los Estados miembros a elaborar Planes Nacionales de Energía y Clima (NECPs) con la participación obligatoria de gobiernos subnacionales. Este mandato, unido a miles de millones de euros en financiación europea, ha impulsado la acción climática local, desde zonas de bajas emisiones hasta grandes proyectos de adaptación.

Una red de ciudades decisiva en la transición verde

La UE ha sido pionera en articular plataformas de cooperación entre ciudades para potenciar su rol estratégico. Entre ellas destacan:

  • El Comité Europeo de las Regiones (CoR), que da voz institucional a gobiernos locales y regionales y participa activamente en el diseño de políticas climáticas.
  • El Pacto Global de Alcaldes (GCoM), que reúne a más de 13.800 ciudades en todo el mundo impulsando acciones medibles de mitigación y resiliencia.
  • El Pacto de las Alcaldías en Europa, la iniciativa climática local más amplia del continente, cuyos municipios firmantes prevén reducir sus emisiones en un 55,2% para 2030.
  • Las Misiones de la UE, entre ellas la Misión de Adaptación al Cambio Climático y la Misión de Ciudades Climáticamente Neutras, que apoyan a cientos de municipios con financiación, innovación y asistencia técnica.

Estos programas permiten que ciudades europeas lideren soluciones en movilidad sostenible, rehabilitación energética, infraestructuras verdes y acceso a financiación climática.

Lecciones desde los Estados miembros

El estudio también recopila buenas prácticas nacionales que ilustran cómo la gobernanza multinivel puede acelerar la transición:

  • Dinamarca: 97 de sus 98 municipios han adoptado planes climáticos alineados con el Acuerdo de París, superando incluso la ambición nacional.
  • Alemania: su Iniciativa Nacional del Clima (NKI) ha financiado más de 60.000 proyectos locales desde 2008.
  • Italia: varias regiones actúan como plataformas para coordinar y financiar planes climáticos municipales, ampliando el impacto de las políticas nacionales.
  • España: la plataforma CitiES2030 ha permitido que ocho ciudades obtengan el Sello de la Misión de Ciudades Europeas gracias a sus Contratos Climáticos.
  • Suecia: el programa Viable Cities, ligado a la Misión de Ciudades, ha impulsado nuevos modelos de gobernanza urbana y contratos climáticos pioneros.

Una referencia clave para la Coalición CHAMP

Con más de 70 países adheridos, la Coalición para Asociaciones Multinivel de Alta Ambición (CHAMP), impulsada en la COP28, busca reforzar la cooperación entre gobiernos nacionales y subnacionales. La UE, que se ha sumado como miembro, aporta su vasta experiencia y un modelo consolidado para ayudar a otros países a mejorar la implementación de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC).

Un camino claro: más coordinación para más impacto

El informe concluye que la experiencia europea demuestra que la coordinación entre todos los niveles de gobierno es indispensable para acelerar la acción climática. La combinación de legislación vinculante, apoyo financiero, participación local y redes internacionales convierte a la UE en un referente global para avanzar hacia una transición justa, resiliente y eficaz.

Por Mayte

Periodista especializada en movilidad y transporte público de viajeros. Editora de las revistas Carril Bus y City Motion

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