Bruselas / Madrid – El acceso de los autocares a las ciudades europeas se ha convertido en uno de los principales retos para el sector del transporte por carretera, especialmente en el ámbito del turismo. Así lo constata el informe City Access for Businesses – Coach Transport, elaborado por el Grupo de Expertos sobre Movilidad Urbana (EGUM) de la Comisión Europea y adoptado el pasado 28 de enero de 2026.
El documento analiza el impacto de las crecientes restricciones urbanas —en particular las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y las Zonas de Cero Emisiones (ZEZ)— sobre la operativa del autocar y lanza un mensaje claro: el autocar es parte de la solución para una movilidad más sostenible, inclusiva y eficiente, y no un elemento marginal dentro de las políticas urbanas.
CONFEBUS, presente en la elaboración del informe
CONFEBUS ha participado activamente en la elaboración del informe como miembro de la IRU, una de las organizaciones que forman parte del EGUM, grupo coordinado por la Comisión Europea y en el que participan Estados miembros, ciudades y representantes del sector del transporte.
Desde la patronal española se valora especialmente que el documento sitúe al autocar como una pieza clave para avanzar hacia una movilidad sostenible, un turismo accesible y una mejor conectividad territorial, reconociendo de forma expresa el papel que desempeñan los operadores en la prestación de servicios ambientalmente eficientes, asequibles para los usuarios e inclusivos para colectivos como personas mayores, escolares o viajeros con movilidad reducida.
El informe subraya además que cada autocar puede sustituir a decenas de vehículos privados, contribuyendo a reducir la congestión urbana, dinamizar las economías locales y favorecer un modelo turístico más equilibrado y menos concentrado.
Un modo eficiente, pero cada vez más limitado
Pese a estos beneficios, el informe alerta de que muchas ciudades europeas están adoptando políticas de acceso que restringen la entrada y circulación de autocares, especialmente en centros históricos y zonas turísticas, lo que puede entrar en contradicción con los propios objetivos ambientales y de accesibilidad de las administraciones locales.
Desde el punto de vista ambiental, el documento recuerda que el autocar es uno de los modos motorizados más eficientes, con emisiones por pasajero‑kilómetro comparables a las del ferrocarril de larga distancia y muy inferiores a las del transporte aéreo. Aun así, persiste en algunas ciudades una percepción negativa del autocar, asociado erróneamente al turismo de masas.
Desfase entre normativa y realidad del mercado
Uno de los principales problemas identificados por el EGUM es el desajuste entre la velocidad de implantación de las ZBE y ZEZ y la disponibilidad real de autocares de cero emisiones. El informe señala que el autocar es una de las últimas categorías de vehículos en electrificarse y que la oferta comercial actual es todavía muy limitada, a lo que se suma la escasez de infraestructuras de recarga específicas para vehículos pesados.
Esta situación genera un riesgo real de que muchos operadores, en su mayoría pymes, puedan quedar excluidos de determinadas ciudades antes de que existan alternativas viables desde el punto de vista técnico y económico.
Infraestructuras en retroceso y problemas de accesibilidad
El documento también constata un empeoramiento del acceso a infraestructuras clave para el autocar: estaciones, terminales, zonas de subida y bajada de pasajeros y aparcamientos. En numerosas ciudades se ha reducido el número de plazas específicas para autocares cerca de los principales atractivos turísticos y hoteles, obligando a los pasajeros a recorrer largas distancias.
Esta situación afecta de forma especial a personas mayores y viajeros con movilidad reducida, un aspecto que el informe considera incompatible con los objetivos de accesibilidad e inclusión que defienden las políticas europeas de movilidad y turismo.
De las restricciones a una agenda de soluciones
Uno de los aspectos más valorados por CONFEBUS es que el informe no se limita a describir los problemas, sino que propone una agenda de soluciones para mejorar la integración del autocar en las ciudades. Entre sus principales recomendaciones figuran:
- Integrar la movilidad en autocar en los Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) y en las estrategias turísticas urbanas.
- Establecer un diálogo estructurado y permanente entre administraciones locales y sector.
- Crear marcos regulatorios previsibles y proporcionados para las ZBE y otras restricciones, incluyendo exenciones justas durante el periodo de transición.
El informe también subraya la necesidad de invertir en infraestructura de recarga y en estaciones modernas, así como de definir estándares mínimos para aparcamientos, zonas de parada, servicios al viajero y condiciones adecuadas para los conductores.
Estaciones y hubs multimodales: una reivindicación compartida
En línea con las posiciones defendidas por CONFEBUS, el informe reconoce que la falta de estaciones adecuadas sigue siendo una de las principales barreras para el desarrollo del transporte en autobús y autocar. En este sentido, destaca la importancia de contar con estaciones seguras, accesibles y bien conectadas, vinculando esta necesidad con la política europea de redes TEN‑T y el desarrollo de futuros hubs multimodales urbanos.
En el apartado de buenas prácticas, el documento menciona ejemplos españoles especialmente relevantes, como la estación intermodal de Zaragoza y la Estación Sur de Madrid, señaladas como referencias por su volumen de operaciones, accesibilidad y atención a personas con movilidad reducida.
Retos administrativos y operativos
El informe identifica además una creciente complejidad administrativa para los operadores, derivada de la fragmentación de permisos, aplicaciones, sistemas de reserva, tasas y normativas diferentes en cada ciudad. A ello se suman dificultades operativas para los conductores, como ventanas horarias estrictas, presión sobre los tiempos de conducción y descanso, y la falta de servicios adecuados en las áreas de espera.
Incluso en los casos donde existen exenciones a las restricciones, estas pueden resultar parciales o insuficientes. El informe cita, entre otros ejemplos, situaciones en las que la autorización para circular no garantiza el acceso efectivo a atracciones situadas en zonas centrales con restricciones adicionales más severas.
Una oportunidad para un cambio de enfoque
En conjunto, el informe del EGUM reconoce que las ciudades persiguen objetivos legítimos de mejora de la calidad del aire y ordenación urbana, pero advierte de que estas políticas no deben aplicarse a costa de expulsar un modo de transporte que el propio documento considera sostenible, socialmente útil y esencial para una transición urbana equilibrada.
Desde CONFEBUS se considera que este informe abre una oportunidad clara para reforzar el reconocimiento del autocar como parte de la solución, y para avanzar hacia políticas más coordinadas, previsibles y adaptadas a la realidad operativa del sector, en beneficio de la movilidad, el turismo y la cohesión territorial.